Nueva remesa (según presiento, habitual) de trailers sci-fi. Como siempre apunto, hay para todo los gustos, porque el sci-fi no es un género, sino un contexto. Bla,bla. ¡Elegid o pereced!
MOON (de Duncan Jones)
El hijo de David Bowie se inicia en el cine con esta prometedora cinta que reposa todo su peso sobre el infravalorado Sam Rockwell ("Los impostores", "Guía del Autoestopista Galáctico"). Un astronauta, aislado totalmente de la civilización en medio de la Luna, descubre un réplica de sí mismo. ¿Qué ha ocurrido? ¿Se está volviendo loco? ¡Deseamos conocer las respuestas!
El hombre que nos trajo Stargate e inició una carrera tan exitosa como decadente desde entonces (¿puede ocurrir eso?) vuelve al sci-fi tras su lamentable "10.000". El trailer apunta a una nula trama y a una orgia imparable de efectos digitales de los que hacen historia. Sabemos a lo que vamos...
Paul Giamatti se interpreta a sí mismo en lo que parece un divertido híbrido entre "Olvídate de mi" y "Cómo ser John Malkovitch" (curiosamente, ambas del guionista Charlie Kaufman). La trama gira en torno a una empresa que permite rescatar tu alma de la apatía... ¿o no?
Bruce Willis encabeza el reparto de este largometraje sobre un futuro donde la posibilidad de vivir joven y sin peligros físicos la permite tu sucedaneo, un robot a tu imagen y semajanza que tú controlas y que te transmite todo lo que siente. Hasta que algo va mal y todo se tuerce, claro. Tiene pinta de ser la ya-clásica-superproducción-sci-fi-hollywood donde una buena premisa se muere entre plomizas secuencias de acción carísimas. Ya veremos...
Lo inaudito: ciencia-ficción mexicana. Y además premiada en festivales indie de EEUU. Esperemos que se pueda tener acceso a ella de alguna manera. Al final, como ocurre con "Moon", cuando no hay pasta para este género, las ideas son más potentes. Expectantes.
Producida por Peter Jackson, narra la marginación racista hacia los alienígenas afincados en la tierra, hasta que ellos se rebelan para convertirnos a nosotros en la segunda raza protagonista en el planeta. Hiperrealismo sc-fi a todo trapo.
Este trailer saldrá cuando al señor Cameron le venga en gana. Pero pensemos que la fecha prevista para su estreno es estas navidades, así que se agota la cuenta atrás para, por lo menos, un teaser trailer.
Amigos y amigas, uno cada vez está más perdido con lo que ocurre en el panorama cinematográfico y crítico. Hoy he asistido, por un miserable euro (ofertas matinales de semana santa...), a la proyección de "Señales del futuro" (Knowing). Como no soy el fan número uno de Nic Cage (ni de varios de sus últimos bodrios -que se cuentan por decenas-), no me esperaba nada interesante.
Sin embargo, me trago mis palabras y me quito el sombrero ante "Knowing". No sólo es una muy buena película de ciencia-ficción, sino que además es un excelente ejercico de plante ante la industria y sus cánones actuales con el género. ¿Y qué ha hecho la crítica? Tratar de hundirla.
Hoy por hoy, en los despachos de Hollywood, está en boga una tendencia tan prometedora como decepcionante: se filman infinidad de largometrajes de ciencia-ficción de serie A, presupuesto desorbitado y estrellas de primera fila, pero se cae en la absurda tentación de convertirlas en cine de acción (y del facilón). La ciencia-ficción, como tal no es un género, sino un contexto, incluso un puñado de premisas con distintas variaciones. Dentro de él caben todos los demás: drama, acción, aventuras, comedia, terror... Y en L.A. parece que el tema ya no es más que un mero sinónimo de cine de acción. ¿Ejemplos? "Soy leyenda", "La isla", "Últimatum a la tierra '08", "Deja vu", "Next", "Paycheck", "Yo, Robot"... la lista es interminable.
Las mejores películas actuales (y merecedoras de estar en la historia del género) no han sido precisamente cine de acción: "Hijos de los hombres", "Olvídate de mi", "Minority Report", "Wall·E", "Señales"... ¿Por qué no seguir en esta linea?
"Knowing" lo ha hecho: se ha tomado su tiempo para narrar, para describir a los personajes, para hacernos creer su trama, para intrigarnos, para escuchar su música, para deslumbrarnos visualmente... y todo ello se agradece, y mucho. Por momentos, he sentido estar en el cine viendo un clásico de hace 30 años. He empatizado con la cinta, me he quedado pegado a la pantalla y me he creído lo que veía. Hacía bastante que no me ocurría (y me encanta poder hacerlo).
Estoy harto del lenguaje del videoclip, de las prisas, de la saturación de efectos digitales gratuitos, de los personajes planos, de las tramas predecibles, de los diálogos de risa, de los movimientos de cámara imposibles... Basta ya. Narremos buen cine y a buen ritmo y haremos a la gente disfrutar de nuestro trabajo. En sala había unos adolescentes (el público mayoritario del sci-fi de acción actual). Al principio hablaban y reían. Luego se han callado. Al terminar la proyección han aplaudido.
"Knowing", diga lo que diga la crítica (que poco a poco se está maleducando con las tendencias actuales), ya figura entre mis básicos de la ciencia-ficción. Un aplauso para el entusiasmo y la honestidad del señor Alex Proyas (director, co-guionista y productor).
Homenaje a la época dorada de la ciencia ficción: los años 50. Clásica historia de contacto alienígenea con adolescentes y sheriff (Robert Patrick, el T-1000) de por medio.
Remake de una clásica película de ciencia ficción. A pesar de estar firmada por Disney, en poco se aprecia la mermelada durante el visionado del trailer.
Indignación por:
- La nominaciones a los Goya para "Sólo quiero caminar", una película totalmente sobreproducida para lo que tiene que contar y hueca a más no poder (no, sus ínfulas no nos hacen creer lo contrario). ¿Mejor director, guión, película, actor...? Basta de gilipolleces por favor.
- La falta de nominaciones para las revelaciones sci-fi nacionales, donde sólo Vigalondo sale de la quema con una al mejor director novel "cronocriminal" y "3 días" se hunde en el olvido con un desmotivado "mejor sonido".
Los pies en el suelo por:
- Mostrar en clase el premontaje del nuevo corto y ver que mi tutor me sigue dando caña como a una sartén en la cacerolada. Bueno, no todo fue malo, pero sí peor de lo que siempre espera uno oír. Eso sí, los esfuerzos por mejorar aumentan un 500% con cada sesión de este tipo.
- Las ansias perdidas al saber que la esperada "The Spirit" es pisoteada por la crítica y público sin piedad. El marketing hizo un buen trabajo, pero al parecer Frank Miller no.
Satisfacción por:
- Haber visto buenas películas en el cine últimamente: "El intercambio", "Milk"... inlcuso "Di que sí", de la que es exagerado esperar más sabiendo lo que vas a ver.
- Saber que 2009 es un gran año sci-fi con títulos gigantes como "Terminator: Salvation", "Avatar" o la prometedora cinta española "Eva", firmada por mi profesor Kike Maillo. Y la TV no se queda atrás, con el inminente estreno de la ya clásica "Lost" y el rodaje del nuevo spin off de Stargate, "Universe".
- Oír nueva música buena, como el regreso de Dream Theater, con una entrevista a John Petrucci en mente en cuanto pasen por España.
Sorpesa por:
- Ver que "Vicky Cristina Barcelona" apasiona en EEUU, cuando no se trata más que de una obra más bien menor de Woody sin mucho nuevo que contar (aparte del paseo turistico por la Condal). Tanto es así que recibe el Globo de Oro a mejor película de comedia o musical, y nomina a Bardem, Rebeca Hall y Penélope Cruz en distintas categorias actoriles.
Pero aún queda algo menos de medio mes, así que me reservo algunas cosillas.
Nicholas Cage, sobrino aventajado de Coppola y portador de algunas de las cabelleras más ridículas de la historia del cine, protagoniza un nuevo blockbuster, en el que por lo menos no interpreta a un héroe de acción. Se trata de "Knowing", una historia con una premisa muy prometedora que incita a saber si tiene una resolución a la altura.
Cage interpreta a un profesor de instituto en el cual se desentierra una cápsula donde, 50 años antes, los alumnos dibujaron cómo sería el mundo medio siglo después. La cápsula contiene una secuencia numérica que debidamente descifrada, relata todos los grandes desastres ocurridos las 5 décadas pasadas y los que están por llegar en un futuro.
Recuerda algo a "El código secreto de la Biblia" (dos best-sellers que buscan mensajes cifrados en la versión hebrea de la Biblia) y, en general, a todas las grandes profecias de la historia. Lo novedoso, quizá, es que ahora ha sido supuestamente un niño quien 50 años atrás haya elaborado una profecía cifrada.
"El número 23" (Joel Schumacher, 2007), también planteaba una incógnita bestial, pero luego no sabía cómo solucionarla. La cinta de Alex Proyas ("Yo, Robot", "Dark City", "El cuervo") se enfrenta a la misma dificultad. Será en 2009 cuando sepamos cuál es la respuesta.
Estreno del remake de "Ultimatum a la Tierra" (The Day The Earth Stood Still, 1951). Hollywood apuesta sobre seguro en los últimos años: se adaptan series de TV y literatura, se realizan remakes, se filman secuelas... y todo para conseguir una cosa: conseguir taquilla con un producto probado y, por tanto, "seguro".
Le toca el turno a este clásico de ciencia-ficción que supo abrir el camino para desencasillar el género de la serie B. En plena expansión de la Guerra Fría, una raza alienígena sintetizaba un humano para enviarlo como emisario a la Tierra y darnos una advertencia: si no aprendíamos a comportarnos, seríamos eliminados por el potencial peligro que suponíamos en el universo. La película y su mensaje antibelicista fueron arriesgados y oportunos en esa época, donde el cine de masas ofrecía mero escapismo y no tanto reflexión.
Pero hoy, ¿qué mensaje nos daría una raza ajena a los de este mundo? ¿A qué contexto histórico corresponde la necesidad de actualizar este clásico? ¿La cinta piensa mojarse como en su día hizo o sólo va a resultar un tour de force de efectos especiales?
El viernes se sabrá. Bueno, yo no, que llevaré un intenso día de rodaje y me esperarán otros dos.
Esta es la primera práctica en serio del master. Los requisitos: que fuera sin diálogos y que no durase más de 7 minutos. El resultado fue "Trabajo por hacer", un sketch de TV más que otra cosa. Me queda el orgullo de ver que no ha provocado dudas sobre el argumento en el espectador, y de que alguno incluso se ha reído. Eso era lo que pretendía, así que me doy por satisfecho.
Cabe decir que esta rodado en 1 día (perdí una jornada por lluvia), entre 4 personas (y una de ellas actúa). Al profesor sustituto le pareció terrible y al otro la bomba. ¡Viva la subjetividad!
Gracias a Aitor Santos por echarme una mano con el concepto de la situación y darle empaque a la historia.
Para la siguiente voy a ponerme las pilas con algo más ambicioso. Por supuesto será ciencia-ficción.
El mundo sin rock y sin ciencia-ficción no sería el mismo. Sería mucho peor y más triste. Si no me crees, navega por este blog. No quiero imponerte mi idea, solo razonarla amigablemente. El resto de música y cine son asquerosos; auténtica basura. ¿Todo claro hasta ahora? Bien, sigue leyendo...
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