El concierto fue una condenada pasada. La sala era pequeña, pero esa fue precisamente la gracia; el ambiente íntimo, cercano y "privado" del evento. Los estadios, festivales y pabellones ofrecen grandiosidad, impersonalidad, un caracter masivo. Las salas, todo lo contrario: sencillez, personalización, intimismo. Ambas tienen su cosa, a su modo.
Los daneses llegaron con su torpe acento y se ganaron al público, que les obligó ha regresar para dos bises. Humor, pose y rock. Lo tienen todo. El stlist repasó todos sus clásicos básicos, así como los hits de su discografía reciente, haciendo hincapié en su úlitmo trabajo discográfico.
Tuve ocasión de hacer algunas fotografías. La galería completa aquí.
Más rock cinematográfico. Más descontrol, rebeldía y música. Se seleccionan otros grandes títulos que han narrado de forma digna e indigna pasajes esenciales del rock. Pasen y vean (y oigan).
THE DOORS (Oliver Stone)
La lisérgica vida de uno de los astros más pomposos y mártires del rock de la mano de uno de los directores más afilados e inspirados (por lo menos, en aquellos años). Stone se documenta hasta las cejas y dramatiza la vida de este visionario o loco (según opiniones) y sus años de nula sobriedad y rock. Sincera y apasionada.
THE WONDERS (Tom Hanks)
Tom Hanks salta a la dirección para narrar el origen y prematuro éxito de esta beatleniana banda. Clásico viaje de ascenso y caída: desde un pueblo humilde a las ondas de toda una nación. Pero el precio del poder y el control del ego son dificiles de regular y puedes acabar siendo un "one hit wonder" más: La película lo fue con su "That thing you do". Amable y divertida.
DETROIT ROCK CITY (Adam Rifkin)
Traducida y remaquetada para el público español como "Zero en conducta", se nos narra la adolescencia de una gamberra pandilla de amigos cuyo mayor sueño es ir a un concierto de Kiss. Producida por la propia banda y, como el propio poster demuestra, retro-ochentera a más no poder. Sirve de plante a su época, 1999, y de revisión de una cine divertido y salvaje que por momentos empezábamos a olvidar. Muy macarra.
LAST DAYS (Gus Van Sant)
El excéntrico Gus Van Sant encuentra en este calco ficticio de Kurt Cobain la exploración perfecta de las inquietudes del rock grunge. La viuda, Courtney Love, se negó a ceder los derechos, pero la historia es la misma. "Kurt" vaga por una casa y por el bosque que la rodea, dejando la música de lado. Está deprimido, dolorido y adicto... pero se le puede poner fin a todo ello. Triste y lento retrato de la piscología más autodestructiva del rock.
TAKING WOODSTOCK (Ang Lee)
Ang Lee regresará en breve a las carteleras con la crónica de cómo un inocente festival de música se convirtió en una reivindicación generacional y sociológica: el movimiento hippie. Un pueblo humilde recibe la avalancha de miles de melenudos despelotados, pasados de ácido y proclamando el sexo libre. Las vallas caerán, "el rock no se debe vender, es un derecho", decían ellos. Esperada con ansia.
La web que parí hace ya unos años sobre Dream Theater esta sufriendo una muerte lenta y agónica. Caídas y subidas del servidor, dificultades y torpezas para la actualización, diseño obsoleto, popularidad mal establecida... Una larga lista de taras que la sepultaron en la nada del ciberespacio.
Hasta que investigué un poco sobre la nueva generación de servidores de creación web online. Por ahora, el que he encontrado, Wix.com, no te mata con publicidad, ni sufre caídas, y lo más importante, es dinámico y sencillo. Así que la web ha sido remaquetada y restaurada desde su esqueleto para aportar una base de datos de los genios del progresivo a la altura de sus logros.
Por ahora no se trata del estreno oficial, pero se muestra la captura de su página de incio. Disfrútenla.
P.D.: Y quién sabe si esto llevará a una nueva entrevista con alguien como, por decir alguna cosa, John Petrucci...
Las agitadas vidas de los rock stars son caldo de cultivo para innumerables anécdotas de pasión, descontrol y musicalidad. Traducido a cristiano: para historias repletas de sexo, drogas y rock n' roll.
Este tríptico de conceptos, tan manoseados en esta última década recuperadora de modas retro y poses, deben ser reivindicados por lo que realmente son y fueron. Basta de superficialidad y moda. La esencia es el rock (en música y alma) y no la seductora imagen que representa para el consumo. Suena a doctrina casta y poética, pero si se piensa bien es muy cierto. Y para ello, para todos esos capítulos de locura musical y revolución, acude el cine.
En la siguientes entradas del blog se tratará de abordar los momentos donde los tres ingredientes mencionados hicieron una buena receta. Y por qué no, en los que resultó experimento fallido.
ALMOST FAMOUS (Cameron Crowe)
El sueño de todo teenanger rockero es conocer a sus ídolos y compartir sus experiencias. Este melómano director consiguió hacerlo infiltrándose en la Rolling Stone. Mezclando autobiografía con ficción, la película nos narra la mitificación (y desmitificación) de los astros del rock con una pasión y alma que conmueven por necesidad. Visionado básico (y repetido).
ROCK STAR (Stephen Herek)
Saltamos a la década de los 80 con este biopic, por supuesto no autorizado y muy ficcionado, de lo ocurrido en el seno de la banda Judas Priest. Cantante gay se marcha de la banda. Banda llama a un joven que hace versiones de ellos para ser el nuevo frontman. Joven flipa. Aunque algo facilona, la cinta esboza con este reparto imposible los excesos y glorias de una década tan extrema como divertida. Recomendada vivamente.
CONTROL (Anton Corbijn)
Joy Division: ese grupo tan innovador como breve. El fotógrafo habitual de bandas como Metallica o U2 dirige este largometraje sobre la vida de Ian Curtis, epiléptico fundador de la banda inglesa. Aunque corta, su vida sirve para inspirar este transmisor del estado de ánimo habitual del cantante, donde el blanco y negro domina y las lineas paralelas terminan por torcerse.
THE BOAT THAT ROCKED (Richard Curtis)
Curtis abandona la comedia romántica para diseñar este capricho rock repleto de humor y carisma. El guión, al igual que el barco, hace aguas por todas partes, pero es por esa inspiración rebelde y nada pretenciosa por la que entendemos la película como un retrato de época, más que como una historia con sus pies y cabeza. Irregular. Irresistible.
Pase del nuevo documental sobre Iron Maiden (Flight 666) en los Cinesa Heron City (Barcelona).
La sala está abarrotada de gente con camisetas de Iron Maiden. Hay adolescentes, adultos, padres de familia, abuelos y niños.
Se apagan las luces y algún loco grita "¡Maiden, Maiden!", a lo que la sala, impaciente, responde con risas y aplausos.
El documental arranca. Pronto vemos que no es una simple gira más. Maiden, en un gigante esfuerzo por evitarse innecesarias horas de carretera y por visitar ciudades que en los cánones industriales "no salen rentables", han construído un boeing (el Ed Force One) para transportar al grupo, equipo y maquinaria. Y no acaba ahí: el piloto del avión es el mismísimo Bruce Dickinson.
¿Desquiciante? Totalmente. De esa manera, la Doncella de hierro se abre paso por multitud de ciudades fanáticas y perdidas, muchas viendo a la banda por primera en vez en su historia. Mientras, los miembros van analizando las personalidades de sus compañeros y practicando sus hobbies. Y como no podía ser menos, también se nos intercalan algunas canciones de la gira.
El resultado, es intachable y arrebatador: Maiden son una religión en la música Heavy/rock y lo son por derecho propio. Inimitables, incombustibles, impresionantes. La edad no pasa por estos tíos ni por su música.
Octubre de 2006: Justin Hawkins, lider y fundador de The Darkness abandona su grupo. Tras el éxito masivo de la abrasadora I Believe In A Thing Called Love y un posterior disco (ligeramente más abierto) el frontman deja su proyecto tras alcanzar la cima del éxito. La excusa oficial: la cocaína. La real: puede que la cocaína, puede que problemas personales con los otros miembros (entre los cuales figura su hermano, Dan), puede que el hecho de no cosechar el mismo éxito arrollador que con el primer disco.... Quién sabe.
2009: Sea como fuere, nuestras orejas reciben el impacto de Hot Leg, la nueva banda de Justin. Y qué puedo decir... Justin, además de la voz, era The Darkness él solito: las nuevas composiciones, los riffs, los solos... todo rezuma talento y sabe a hard rock añejo y fiestero. Un aplauso para Mr. Hawkins: venga para quedarse.
COCKTAILS
I'VE MEET JESUS
Contemplaremos a este genio loco en el Kobetasonik Festival en junio. ¡Contando los días!
We're like two generals - tired of battling We want to send our armies home And all this time you've been my friend and saviour So don't you think that I should know You hide yourself to survive
You won't change and I won't change The fire of love went up in flames We both have eyes we both can see There's no win in victory You're coming through the open door Against the rule , against the law
You brought the past to me - a trace of memories The boy was happy , but the man is sad We always hoped we'd stay alive and stupid Never to be a "know it all" dead That hides away to survive…
You won't change and I won't change The fire of love went up in flames We both have eyes – and both can see That there's no win in victory No hang-ups no signs of blows You gave me directions now I don't know You're coming through the open door Against the rule against the law
El mundo sin rock y sin ciencia-ficción no sería el mismo. Sería mucho peor y más triste. Si no me crees, navega por este blog. No quiero imponerte mi idea, solo razonarla amigablemente. El resto de música y cine son asquerosos; auténtica basura. ¿Todo claro hasta ahora? Bien, sigue leyendo...
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