Este es uno de lo pocos casos en los que es grato comprobar que te equivocas. A nadie le gusta confundirse, pero yo no daba un duro por el rock nacional.

Si indagas un poco por la historia del rock duro, comprobarás que los escasos grupos españoles dignos de figurar entre sus páginas han pasado ha mejor vida o se han desinflado hasta su mínima expresión: Barón rojo se arrastra viviendo de las rentas del pasado; vale, Héroes del silencio han vuelto, pero hasta que no se metan al estudio y graben un disco digno, a esto no lo llamo todavía reunión; y en seguida paramos de contar. No había un relevo en el horizonte.

¿Por qué ellos hicieron giras que superaron fronteras y se extendieron por Europa, Sudamérica...? Porque su sonido, aún contando con letras en castellano, era genuino e internacional. No veamos esto como sinónimo de sonido "americano", impuesto, globalizado y demás tonterias. Simplemente, hay sonidos que se perfeccionan de determinadas maneras (géneros) y cuando se alcanza ese punto, cualquier público, sea de donde sea, puede rendirse a sus pies.

Este ha sido el caso de Uzzhuaïa, aunque todavía es un proyecto en proceso de maduración. Una banda de valencianos que se han armado de valor y han conseguido un sonido auténtico y profesional, sin renunciar a ninguna de sus influencias (precisamente los grandes del rock). Y eso, aunque resulte una perogrullada, no nada sencillo en un mercado musical tan cuadrículado como este.

Y esque este grupo lo tiene todo: un vocalista increíble, buen gusto para la composición, músicos de enorme talla, y actitud, sobre todo, actitud. ¿De qué sirve ser correcto haciendo rock si aburres hasta a tu abuela? De bastante poco, la verdad.

Con esto, tampoco les aseguro un futuro de fama y reconocimiento mundial (el mercado discográfico es damasiado variable e impredecible hoy en día), pero sí tienen asegurado estar en el camino. Esperemos que su nuevo álbum, en preparación, les proporcione ese golpe de efecto que ahora necesitan. Lo sabremos alrededor de abril.