Con el boom de la MTV en los 80, la música pasó de ser un producto exclusivamente sonoro a ser uno audiovisual. De la radio a la televisión. Aunque no se haya cumplido la sentencia del primer videoclip emitido por la famosa cadena, "Video kill the radio star", el videoclip ha tenido sus más y sus menos.

En los inicios, pocos grupos podían permitirse despilfarrar el dinero en un video. Después de todo, era un simple "anuncio" para que la gente picara y comprase el disco (en inglés se le llama promo video). Poco a poco se le fue sacando partido a este medio y fue consolidándose como un arte, que al igual que el cortometraje, servía de trampolín de nuevas promesas tras la cámara. Al fin y al cabo, el videoclip ha demostrado ser el espacio con más salida comercial para la experimentación, la videocreación... Formas de expresión que en circuitos comerciales como el cine no tienen salida.

Después llegó la revolución digital. Los videos salían más económicos poniendo un chroma key detrás del grupo. La venta de discos decrece y drecrece y no merece la pena una inversión millonaria en lo que, en resumidas cuentas, es un "anuncio". Pero entonces nace YouTube y millones de personas se vuelven adictas al video de menos de 10 minutos gracias a internet. La distribuición es gratis e infinita: vuelve a merecer la pena hacer videos.

Aunque ya no sean las superproducciones de finales de los 80 y primera mitad de los 90, parece que el videoclip no va a morir (por mucho que la actual estrategia de programación de la MTV se empeñe).

Para hacernos una idea de las millonadas que se llegaron a invertir en esto, enlazo tres videoclips clásicos de rock, rodados en tres años consecutivos, y que se pueden considerar, sin miedo a exagerar, como "pequeñas grandes películas".

Aerosmith - Janie's Got A Gun (David Fincher, 1989)

Meat Loaf - I Would Do Anything For Love (Michael Bay, 1990)


Guns N' Roses - November Rain
(Andy Morahan, 1991)