El superhéroe oscuro
The Dark Knight no es una aventura, es una reflexión. Nolan ha apartado el punto de mira del protagonista para ofrecernos la secuela menos convencional que el cine de superhéroes ha parido. Porque no hemos visto una cinta sobre Batman, sino una meditación sobre el bien y el mal, el orden y el caos, la justicia y la venganza. Batman no es más héroe que el comisario Gordon. Bruce Wayne no es más personaje que Harvey Dent. En The Dark Knight el protagonista es El bien y El mal en genérico, representados por el caótico momento delictivo en Gotham. Ella es la protagonista, su fragil balanza entre la esperanza y la autodestrucción.
La película se resume con la propia imagen de Gotham. Si en Batman Begins la veíamos como una mole de rascacielos, trenes imposibles, mansiones opulentas, barrios suburbiales, mafiosos caricaturescos y abogados idealistas, ahora Gotham es una ciudad corriente, diurna, caótica, cuya población (y recordemos que todo es ficticio) puede estremecernos con más empatía que el Nueva York que acostumbramos a ver en pantalla. No hay romanticismo ni estilización, solo crudeza y realismo.
Es extraño entrar en la sala pensando que vas a ver una historia sobre Bruce Wayne y sus nuevas dificultades y salir sin ambas, pero con una desasosegante sensación de haber sido tocado hasta la médula. No hay épica, ni aventura. Ni siquiera podemos saborear las penurias de Batman o su alter ego, porque no se nos permite verlo, eso ocurre off-screen. Se nos ofrece en cambio un mosaico de personajes, todos con la misma importancia, donde la moral se retuerce. Eso no significa que la película no tenga acción. La tiene, pero no como divertimento, sino para convulsionar más la temática y demostrarnos que sus objetos de estudio están justificados.
¿Es necesario haber convertido a Batman en eso? Quiero decir, ¿utilizar a un superhéroe de comic para abordar con profundidad estos temas? Que valore cada uno. Tim Buton nos ofreció al Batman romántico, Joel Schumacher al infantiloide y superficial, y Christopher Nolan al simbólico, al metafórico. Desde luego, como variedad no falta, doy un sí rotundo a este Dark Knight.


