Rock & films (I)
Las agitadas vidas de los rock stars son caldo de cultivo para innumerables anécdotas de pasión, descontrol y musicalidad. Traducido a cristiano: para historias repletas de sexo, drogas y rock n' roll.
Este tríptico de conceptos, tan manoseados en esta última década recuperadora de modas retro y poses, deben ser reivindicados por lo que realmente son y fueron. Basta de superficialidad y moda. La esencia es el rock (en música y alma) y no la seductora imagen que representa para el consumo. Suena a doctrina casta y poética, pero si se piensa bien es muy cierto. Y para ello, para todos esos capítulos de locura musical y revolución, acude el cine.
En la siguientes entradas del blog se tratará de abordar los momentos donde los tres ingredientes mencionados hicieron una buena receta. Y por qué no, en los que resultó experimento fallido.
ALMOST FAMOUS (Cameron Crowe)
El sueño de todo teenanger rockero es conocer a sus ídolos y compartir sus experiencias. Este melómano director consiguió hacerlo infiltrándose en la Rolling Stone. Mezclando autobiografía con ficción, la película nos narra la mitificación (y desmitificación) de los astros del rock con una pasión y alma que conmueven por necesidad. Visionado básico (y repetido).
ROCK STAR (Stephen Herek)

Saltamos a la década de los 80 con este biopic, por supuesto no autorizado y muy ficcionado, de lo ocurrido en el seno de la banda Judas Priest. Cantante gay se marcha de la banda. Banda llama a un joven que hace versiones de ellos para ser el nuevo frontman. Joven flipa. Aunque algo facilona, la cinta esboza con este reparto imposible los excesos y glorias de una década tan extrema como divertida. Recomendada vivamente.
CONTROL (Anton Corbijn)
Joy Division: ese grupo tan innovador como breve. El fotógrafo habitual de bandas como Metallica o U2 dirige este largometraje sobre la vida de Ian Curtis, epiléptico fundador de la banda inglesa. Aunque corta, su vida sirve para inspirar este transmisor del estado de ánimo habitual del cantante, donde el blanco y negro domina y las lineas paralelas terminan por torcerse.
THE BOAT THAT ROCKED (Richard Curtis)

Curtis abandona la comedia romántica para diseñar este capricho rock repleto de humor y carisma. El guión, al igual que el barco, hace aguas por todas partes, pero es por esa inspiración rebelde y nada pretenciosa por la que entendemos la película como un retrato de época, más que como una historia con sus pies y cabeza. Irregular. Irresistible.


