Todo eso y lo demás

Mis vacaciones por Pamplona llegan a su fin. A partir del lunes, vuelta a Barcelona y a la búsqueda de trabajo. Ha estado bien desconectar y recapacitar, retomar trabajos abandonados e intentar completarlos.
Ayer tuve la ocasión de ir al cine (duro regreso a la versión doblada -cada vez más sintética por falta de costumbre-) y vi The Hangover, probablemente la película perfecta para ver de resaca. Y no solo por la similitud con el título, sino por la naturaleza propia de la propuesta. Donde se podía haber caído en clichés manoseados de juergas de treintañeros, se ha intentado buscar un equilibrio sano entre lo esperado y lo sorprendente, lo banal y lo trascendente, lo grotesco y lo delicado. En fin, que sin ser un películón resulta una vía de escape cómica con mucha clase y honestidad.
Conforme escribo en el blog, me doy cuenta de que cuando algo me gusta salta irremediablemente la palabra honestidad. Supongo, por conclusión, que es una de las claves de fabricar algo que eleve a la media. Por ahí se habla de lo trascendente como cima de lo artístico. A mi me gusta más pensar en la honestidad, honestidad como tendencia a esforzarse en un buen guión, que innove y renueve, en saltarse los cánones y fórmulas con clase, en definitiva... por esforzarse por mostrar algo único dentro de lo universal. Ahí está la dificultad del cine. Que eso trascienda o no, pues mira, hablamos de una industria y no solo del gozo autocomplaciente de pasar a la historia.
En fin, vuelta a Barcelona y a la lucha.
P.D.: Poster de "El increíble caso de James Cameron". Sí, es mi segunda resaca seguida.



Alvaro dijo
Venga esos comentarios sobre distric 9 Jonmii!!
14 Septiembre 2009 | 04:46 AM