Por fin tuve ocasión de ver la irrestiblemente rentable District 9. Los méritos, como todos sabemos, radican en la economía de recursos, la veracidad de los efectos digitales y lo curioso de su premisa.

Mi primera sensación durante el visionado fue de desorientación. Los trailers esbozaban una historia que realmente no cuenta la película: donde los adelantos hablaban de aliens saliendo del campo e invadiendo la ciudad, rollo vengativo, la cinta narra simplemente la infección de un estúpido pero enternecedor protagonista y la fuga al especio de una de las "gambas".

Para no enrollarme resumiré lo que me ha funcionado y lo que no.

A FAVOR:

  • La ubicación y contexto de la historia, rematada por una de las frases inciales: "Contrariamente a lo esperado, las naves no aterrizaron sobre Nueva York o Washington, sino en Johannesburgo". ¡Brutal!
  • La metáfora del aparaheid, sublimando de nuevo a la ciencia-ficción como contadora de grandes verdades bajo prismas ficticios. Un drama puro a veces resulta triste y condescendiente. Un drama revestido de fantasia o simplemente de comedia no ataca a la emotividad del espectador de forma tan efectista, sino que puede contar la misma verdad y convertirla en entretenimiento sano para las emociones e incluso en espectáculo. Yo lo prefiero así.
  • Los fascinantes efectos digitales, que consiguen integraciones tan perfectas que se nos olvida que allí no hay vida, sino 3D. Mágico.
  • La rareza del protagonista. Un verdadero anithéroe con un aspecto de escritura muy arriesgado: no provoca empatía hasta muy avanzado el metraje. Funciona y soprende.
  • El hiperrealismo: el rollo documental aporta verdad a algo descabellado. No es nada nuevo, pero funciona a las mil maravillas.

EN CONTRA:

  • El tono documental intermitente: pienso que debería haber jugado a ello toda la cinta y no solo por momentos. Porque, ¿Quién filma las conversaciones entre aliens escondidos? ¿Quién graba la huída del protagonista, su cumpleaños o su reentrada al Distrito 9? En definitiva, ¿Existe un operador cámara en la diégesis o sólo es un recurso que vienen bien cuando hace falta? Lástima no haber echado el resto en este tema, como hizo sabiamente [REC].
  • Los alienígenas están traducidos: Puede que todo humano haya aprendido ya a traducir su idioma, pero resulta un poquito chirriante. Sabe más a simplificar un problema de guión que a decisión creativa.
  • El momento Iron Man del final: es épico, pero, por lo menos en lo visual, el uso del robot final es demasiado calcado al villano de Iron Man, interpretado por Jeff Bridges (interfaz del casco incluída).
  • La mutación del protagonista: que cesa o se frena cuando ha habido momentos previos de verdadera angustia y ganas de ver un homenaje contemporaneo a "La mosca". Casi demasiada economía de recursos en este asunto. Eso sí, dejar esta trama abierta me parece un puntazo.
  • Todo el marketing paracía hacernos pensar en una amenaza alienígena: y de amenaza nada. Los aliens reciben por todos los lados y los malos son los negros nigerianos. Hubiera estado bien ser más imparcial y poner algún grupo maligno rebelde de aliens o algo que no los santificara de esa manera.

En resumen, me quedo con lo arriesgado de la propuesta, el gustazo visual en todo su metraje y el poder simbólico de su premisa. Muy recomendable.